domingo, 23 de enero de 2011

Anagrama publica Los sinsabores del verdadero policía, un inédito de Bolaño

por Josep Massot
La vanduargia.es. 19.12.2.010










El laberinto de papeles que dejó al morir Roberto Bolaño en el 2003 sigue deparando hallazgos. Entre los textos que tenía encima de su mesa había una novela entera de unas 300 páginas, titulada Los sinsabores del verdadero policía, que será publicada en enero por Anagrama. En un primer momento, al aparecer los nombres de Amalfitano y Arcimboldi (sin h), se creyó que formaba parte del material de 2666, pero una vez leída y ordenada, quedó patente que empezó a ser escrita en los años 80 –Bolaño la cita en una carta de 1984 a la agencia Balcells– y que es una obra distinta, que no necesita de 2666 para ser entendida.

En Los sinsabores del verdadero policía, Amalfitano se ve obligado a abandonar Barcelona –da clases de literatura en Bellaterra–, debido a un escándalo. Chileno, expulsado del Partido Comunista, torturado por la policía de Pinochet, tiene cincuenta años y es viudo con una hija, Rosa. En exilio por diversos países, recala en Barcelona, donde le acogen los Carrera y, tras el escándalo, sólo logra que le admitan en un pueblo perdido de México, Santa Teresa (Ciudad Juárez). Hay violencia, violaciones, historias de amor, un falsificador de obras de Larry Rivers, vivencias de perdedores, desengañados de la izquierda, escritores que no acaban su obra (El dios de los homosexuales), la irrupción del sida, un partido de baloncesto Barça-Madrid, batallas del México de Maximiliano, una sinopsis de las obras escritas por Arcimboldi (aquí es francés, no alemán), una singular clasificación de poetas, una loa al tabaco y ácidas páginas sobre el mundo universitario y literario. En un capítulo, aparece un casting de escritores españoles, desde Javier Marías a Pere Gimferrer.

En la novela se encuentran, como es habitual en él, ecos y autoplagios: la división de poetas en “maricones, maricas, mariquitas, locas, bujarrones, mariposas, ninfos y filenos” de Los detectives salvajes; la historia del sevillano al que los rusos cortan la lengua de Llamadas telefónicas, o los escritores bárbaros de Estrella distante. La viuda del escritor, Carolina López, expone que “es la manera de trabajar de Bolaño, su juego calidoscópico y borgiano de utilizar los mismos elementos y personajes –iguales y distintos– para crear su universo narrativo”. El 50 por ciento del texto estaba escrito a ordenador y la otra mitad, a máquina. En las carpetas donde se hallaron los textos había un proyecto inacabado titulado Sepulcro de vaqueros, del que sólo llegó a escribir 70 páginas, y relatos incorporados después a otros libros, como "El gusano" de Putas asesinas. Roberto Bolaño la escribió primero a mano, después a máquina y finalmente a ordenador, variando las versiones a medida que las iba transcribiendo. Para la fijación del texto, se priorizaron las versiones más tardías y se pusieron al inicio los capítulos que siguen al título y la dedicatoria (a Manuel Puig y Philip K. Dick).

Aun siendo una novela inconclusa –a la manera Bolaño–, tiene unidad narrativa, principio, desarrollo y desenlace. Como en toda su literatura, hay juegos de manos literarios. ¿Quién es el protagonista de la obra? o también, ¿quién es el verdadero policía? Bolaño da la respuesta: “el verdadero policía busca la invisibilidad”. O más claro aún: “el policía es el lector que busca en vano ordenar esta novela endemoniada”.