jueves, 30 de junio de 2011

En Italia comienza rodaje de "El futuro", primer filme basado en obra de Bolaño

por Rodrigo González M.
La Tercera, Chile. 24.06.2011

La chilena Alicia Scherson dirige la película inspirada en Una novelita lumpen.




Fue una cuestión de oportunidad. En el año 2003, Roberto Bolaño aún no era la actual marca literaria que hoy se transa como acción al alza. En esa época, Alicia Scherson tenía en sus manos Una novelita lumpen, la última obra que el escritor publicó en vida, y se apresuró a comprar los derechos a la agente Carmen Balcells. Sospechaba que algún día querría hacerla película.

"También fue suerte, no sabía yo que el escritor iba a ser un rockstar", aclara la directora. Aquel acuerdo se cristaliza ahora en la película El futuro, que Scherson está a punto de empezar a rodar. El largometraje se filmará por siete semanas en Europa, con el objetivo de estrenar el primer semestre del próximo año: ojalá en un festival como Cannes o Berlín.

La directora de Play lleva dos años viajando a Europa, desplazándose de país en país y reuniéndose con los financistas. Se trata de una coproducción y hay que coordinar entre alemanes, italianos y chilenos. Con muchos habla en inglés y con los romanos se entiende en una mezcla de español e italiano. Hace una semana que se instaló definitivamente en Roma y el rodaje empieza el lunes 11 de julio.

"La película estará hablada en italiano y español", dice.

Estos cálidos días de verano romano serán el marco en que se ambientará El futuro, título que hace referencia a cómo está contada la historia. "La película es narrada desde el porvenir, por una mujer que recuerda sus experiencias adolescentes. Y su juventud transcurre en nuestra época", dice Scherson, que optó por no distanciarse demasiado de Bolaño en su adaptación.

"Conservamos los mismos personajes y la locación romana. Creo que es la obra de Bolaño que con mayor facilidad se puede hacer película. Precisa, clara, sin metaliteratura. Jamás se me hubiera pasado por la cabeza realizar Los detectives salvajes, por ejemplo", aclara. Los derechos actuales del escritor los maneja el agente estadounidense Andrew Wylie y son millonarios. Para Scherson, haberse hecho con Una novelita lumpen antes de la "bolañomanía" fue además una cita con la suerte.


Luto mediterráneo

En Una novelita lumpen la acción se sitúa en Roma y a través de 160 páginas cuenta la orfandad, la miseria y la vida semicriminal de dos hermanos, abandonados a la suerte del diablo tras perder a sus padres. Se trata de Bianca y Tomás, personajes que para Scherson tienen un innato color cinematográfico. "Para muchos es una novela menor de Bolaño. Para mí, eso la hace filmable", dice.

Los principales actores serán Manuela Martelli, como Bianca, y el italiano Luigi Ciardo, como Tomás. "Bolaño nunca establece con claridad si los chicos son italianos o no. Ella tiene nombre de italiana, pero él no. Yo, en cambio, opté porque los dos fueran hijos de inmigrantes chilenos", explica sobre estos personajes que se ganan la vida como pueden. Y sobrevivir implica robar y en el caso de Bianca, también es prostituirse. Los hermanos planifican un robo en la casa de Maciste, un viejo actor ciego de películas de romanos. Inesperadamente, quien alguna vez fue Hércules entabla una relación de amor con Bianca.

"Elegí a Manuela Martelli para este rol porque vivió en Italia, habla el idioma y tiene una sintonía natural con el personaje. Bianca es una chica que vive este luto de la orfandad, sin dejarse aplastar. La película no es todo drama. Hay humor, igual que en la novela", dice la directora de Turistas.

El futuro no está hecha para exhibir a destajo la Roma más turística. Por el contrario, Bianca, Tomás y Maciste se mueven en la periferia, en aquellas zonas que según Scherson, "fueron invadidas por edificios desde los años 60. Es la Roma donde vive la gente". Habrá también escenas en los legendarios estudios Cinecittà, particularmente con el personaje de Maciste. "Cinecittà queda más en las afueras, en los barrios donde viven Bianca y Tomás. En el filme habrá referencia a estas películas B, con romanos que se hacían en los 50, donde actuaba Maciste", cuenta.

El futuro -producida en Chile por Jirafa Films, en Alemania por Pandora y en Italia por Movimento- tendrá una carga sexual evidente. "La naturaleza de la historia lo exige. Habrá mucha piel, contactos corporales, verano, fisicoculturismo. Será la menos tímida de mis películas", anuncia Scherson. Pero, sobre todo, existirá también una historia de una mujer enfrentada a la urgencia del día a día, tal como en Play y en Turistas. En ese sentido, Scherson transformará su fidelidad a Bolaño en un mundo propio, coherente, con sus películas.









jueves, 23 de junio de 2011

Bolaño en sus palabras

La Nación. Argentina. 19.09.2009

Una selección de fragmentos de entrevistas con el autor de Nocturno de Chile
trazan el perfil de un escritor creativo y polémico



¿Tuviste alguna influencia de tus padres en cuanto al gusto por la literatura?
No, la verdad es que, digamos en términos genealógicos, provengo de dos familias: una que arrastraba quinientos años de analfabetismo constante y riguroso, y la otra, la materna, que arrastraba trescientos años de desidia, también constante y rigurosa. En ese sentido soy la oveja negra en mi familia. Supongo que hubieran preferido cualquier otra cosa. La verdad es que, conociendo lo que conozco ahora, que ya tengo cincuenta años, tampoco a mí me gustaría que un hijo mío fuera escritor. Es bastante duro ser escritor, aunque, bueno, tampoco hay que exagerar [...]. Mi madre sí que leía más, pero si me hubiera formado con los gustos de mi madre ahora sería una especie de Marcelo Serrano o de Isabel Allende, que por otro lado no estaría mal, porque no hubiera conocido los tormentos del escritor y sí hubiera conocido las mieles de los millones, lo que, visto en perspectiva, no es una mala salida.
(Revista Turia, Barcelona, junio de 2005).


¿Cuál es el defecto propio que deplora más?
Yo soy una persona llena de defectos y todos son deplorables.


¿Cuál es el defecto que deplora más en otros?
La intransigencia, la prepotencia, la intolerancia.


¿Qué persona viva le inspira más desprecio?
Son muchas, y ya soy demasiado viejo para establecer un ranking.


¿Qué palabras o frases usa más?
"Joder" y "coño".
(Diario La Tercera, Santiago de Chile, 19 de marzo de 2000).


Siempre se les pregunta a los escritores, y ésta no será la excepción, por su fuente básica de inspiración. Algunos se inspiran más en la vida, otros más en la literatura.
Por lo que a mí concierne, en ambas.
(Revista Capital, Santiago de Chile, diciembre de 1999).


¿Crees en la inspiración o en la constancia?
En la constancia. Pero cuando llega la inspiración te das cuenta de que la constancia es una verdadera mierda. Lo que hay que hacer es provocar la inspiración, y para hacerlo hay que ser constante.


¿Tu opinión de los premios ha cambiado desde que ganaste el Herralde de Novela?
De los premios grandes tengo en general una mala opinión. Pero antes de empezar a publicar prosa en Seix Barral, estuve dos o tres años viviendo de lo que ganaba con los premios de provincias. Eran premios de tercera división, pero para mí son los auténticos premios, a los que les tengo una profunda gratitud.
(Revista Qué Leer, Barcelona, septiembre de 1999).


¿No cree que si se hubiera emborrachado con Isabel Allende y Ángeles Mastretta otro sería su parecer acerca de esos libros?
No lo creo. Primero, porque esas señoras evitan beber con alguien como yo. Segundo, porque ya no bebo. Tercero, porque ni en mis peores borracheras he perdido cierta lucidez mínima, un sentido de la prosodia y el ritmo, cierto rechazo ante el plagio, la mediocridad o el silencio.


¿Usted es chileno, español o mexicano?
Soy latinoamericano.


¿Por qué le gusta llevar siempre la contraria?
Yo nunca llevo la contraria.


¿Cómo enamoró a su esposa?
Cocinándole arroz. En esa época yo era muy pobre y mi dieta era básicamente de arroz, así que lo aprendí a cocinar de muchas formas.


¿Qué cosas les debe a las mujeres de su vida?
Muchísimas. El sentido del desafío y la apuesta alta. Y otras cosas que me callo por decoro.


¿Qué cosas lo aburren?
El discurso vacío de la izquierda. El discurso vacío de la derecha ya lo doy por sentado.
(Revista Playboy, México DF, julio de 2003 ).


¿Qué es lo que finalmente quiere que nos quede como gesto en el rostro a nosotros, sus lectores, cuando terminamos un libro suyo?
Aquí hay dos respuestas, la pregunta ésta es muy buena. Primero, que cada lector es dueño de su propio rostro, y que yo no tengo nada que ver con el estado en que quede ese rostro. Y segundo, que si por casualidad cada lector ha podido ver en mis libros a alguien cercano a él, pues yo me daría por satisfecho. Sobre todo a alguien cercano que no cerrara puertas, a alguien cercano que abra puertas y ventanas y que luego desaparezca, porque hay muchas cosas por leer y la vida no es tan breve como se piensa.
(Programa Perfiles, Radio Francia Internacional, mayo de 2002).




Pintura: "Bolaño", de Alexandra Zamorano, 1998











lunes, 13 de junio de 2011

Hay libros que cambian la vida

por Camilo Marks
La Tercera. 30.08.2003

Recopilación de diecinueve ensayos sobre Roberto Bolaño, realizada cuando el escritor chileno se encontraba en la cúspide de su producción literaria.



Algo tiene Roberto Bolaño que gusta a quienes desean una prosa viva, dinámica, muchos episodios en cada libro. Algo posee que cautiva tanto al lector que no busca referencias cultas como a los críticos. Territorios en fuga (estudio preliminar y compilación de Patricia Espinosa) lo prueba de modo contundente. Se trata de 19 ensayos elaborados por académicos, profesionales de la literatura y teóricos que escriben y trabajan en Chile, cuando Bolaño aún estaba vivo. El volumen constituye un hecho excepcional por varias razones. Por primera vez un autor chileno concita tanta atención, tan calificada, mientras se encontraba en plena producción, en el cenit de su carrera. Y por primera vez esta atracción se ejerce sobre una obra divulgada hace algo más de un lustro. Si nos detenemos a pensarlo un momento, Roberto Bolaño se dio a conocer entre nosotros -y en el resto del mundo de habla española- hace menos de diez años, cuando apareció, en 1996, La literatura nazi en América; el éxito rotundo de Los detectives salvajes se produjo en 1998. Antes o después de este título se editaron Estrella distante, Llamadas telefónicas, Amuleto, o textos muy anteriores -La pista de hielo, Monsieur Pain- lanzados de nuevo cuando el narrador ya estaba consagrado. En verdad, Bolaño comenzó a escribir en la adolescencia y llevaba tres décadas publicando, de modo que el reconocimiento hacia su producción es bastante tardío. Así y todo, ningún escritor chileno ha logrado despertar el paradójico entusiasmo reflejado en Territorios en fuga.

Los análisis son apasionados, incluso un tanto fanáticos y arrebatados, como seguramente los merece Bolaño, un inventor de ficciones excéntrico, desmedido hasta el delirio. Sin ánimo de excluir nombres, destacan Grínor Rojo, quien abandona aquí el tono catedrático; Javier Edwards, que deja gusto a poco; Roberto Contreras y Patricia Espinosa, al ocuparse de la ignorada poesía de Bolaño, y Darío Oses, único colaborador de la colección que es, él mismo, además, cuentista y novelista.

Una afirmación breve sobresale por la frescura y espontaneidad: "hay libros que cambian la vida" (se refiere a Los detectives salvajes). Si alguien todavía piensa en la lectura como una forma de redención personal, estamos ante un fenómeno demasiado maravilloso y no debe pasarse por alto. Ojalá a todos nos hubiera cambiado la vida gracias al conocimiento de ciertos relatos y ojalá todos hubiéramos decidido correr, siquiera de modo imaginario, las aventuras, los riesgos, la fiebre inventiva que cruza las distintas peripecias de Los detectives salvajes.

Los juicios sobre Roberto Bolaño deben tomarse, por cierto, de manera tentativa, porque es un creador muy arraigado en el presente. Sin embargo, más allá de su vasta cultura y del refinamiento y naturalidad adquiridos a lo largo del tiempo, un rasgo predominante emparenta al literato chileno con los grandes hombres de letras del pasado, en especial los del siglo XIX: siempre tuvo excelentes historias para contarnos. En ese sentido, la permanencia de Bolaño está asegurada. Cuando alguien nos cuenta algo que no sabíamos, cuando nos revelan cosas ocultas acerca de nosotros, cuando un amigo o amiga nos narra parte de su vida, nunca más volvemos a ser los mismos. Y eso es lo que hace Bolaño en sus cuentos o novelas: decirnos quién es él y quiénes son las personas que han vivido junto a él. Parece sencillo, pero pocos escritores en idioma castellano saben hoy hacerlo tan bien. En suma, aunque Bolaño no necesita introducciones para ser leído, Territorios en fuga es un notable aporte para su comprensión.









lunes, 6 de junio de 2011

“Bolaño no es, en esencia, un escritor chileno”. Respuesta al canon propuesto por Camilo Marks

por Julio Suárez Anturi
http://juliosuarezanturi.wordpress.com/. 05.04.2011




Se echa de menos que nadie haya comentado las afirmaciones del crítico literario (y literato él mismo) Camilo Marks sobre la pléyade de escritores que conforman, a su juicio, el “canon” de la literatura chilena. Quizás porque se ha reducido tanto el interés por la lectura, que ahora ni siquiera los intelectuales leen.

Quisiera, solamente, llamar la atención sobre un par de afirmaciones que hace Camilo Marks sobre uno de los íconos recientemente erigidos de la literatura chilena: Roberto Bolaño. Este ha sido, verdaderamente, un alto referente de las letras, tras la obtención de varios premios, el Municipal de Santiago (La pista de hielo) y, en especial, los premios Herralde y Rómulo Gallegos (ambos por Los detectives salvajes).

Pero especialmente, más allá de estos premios en vida, por los obtenidos por su novela póstuma 2666 que, a la sazón, eran tres o cuatro novelas que había dejado de herencia a su familia, para que publicaran una a una y tuvieran sustento con sus regalías, durante un tiempo adecuado; como se sabe, los editores prefirieron publicarlas en un solo tomo, y titularlo con el número mencionado. Por 2666 ganó, póstumamente, los premios Municipal de Santiago, Altazor, Fundación Lara, Salambó, Ciudad de Barcelona y National Book Critics Circle Award.

Para Camilo Marks, “2666 también alcanza grandes momentos, pero es tan desmesurada e interminable que muchas veces flaquea, por no decir que contiene extenso segmentos muy prescindibles”. En cambio, el autor de Canon – Cenizas y diamantes de la narrativa chilena, se deshace en elogios por Los detectives salvajes.

Dice Camilo Marks: “Los detectives salvajes es una enorme novela, enorme tanto en su longitud, como en las posibilidades de interpretación que presenta. El mayor problema de un crítico consiste en analizar una obra que se impone enseguida por el puro valor de su ímpetu narrativo, como un torrente, a veces como un diluvio, de manera que clasificarla o desmenuzarla termina por limitar su potencial literario”.

Y añade: “Los detectives salvajes sigue siendo el fruto culminante de la prolífica carrera de Bolaño… Los detectives salvajes puede leerse en varios planos. Su título alude, por supuesto, al género policial y los dos actores principales de la trama –Arturo Belano, alter ego de Roberto Bolaño y Ulises Lima– son, a su manera, dos investigadores intentado descifrar un misterio: el origen de un movimiento literario y el paradero de su fundadora”.

Aunque de la primera etapa, Camilo Marks considera Estrella distante (1996) “una de sus mejores novelas”, lo que quería llamar la atención del canon de Marks es la consideración definitoria que hace de su obra, y del propio Roberto Bolaño, que debió haber concitado más debate, que el nulo presentado en Chile hasta el momento. He aquí las palabras del ensayista:

“De modo categórico, Roberto Bolaño no es, en esencia, un escritor chileno. Se encuentra por completo al margen de la literatura chilena y es imposible asociarlo con la tradición novelística este país. A pesar de que la acción de algunos cuentos suyos transcurre en Chile y una de sus mejores novelas –Estrella distante (1996)– comprende temas relacionados con nuestro pasado inmediato, esto es, el período previo y posterior al golpe militar de 1973 y los avatares de personas de ese tiempo, el tratamiento y las técnicas narrativas se alejan demasiado de la prosa nacional. En realidad, Bolaño podría ser mexicano, español, chicano y en parte chileno o, a lo mejor, una mezcla de todas esas nacionalidades pero, en definitiva, está al margen de la historia de la literatura chilena reciente. Es, en el buen sentido de la palabra, demasiado cosmopolita, demasiado universal, absolutamente desarraigado, extraordinariamente original. No se ve cómo ni por dónde podría incluírsele dentro de la novelística nativa del presente. Él mismo se encargo de decir, de modo explícito y a veces acerbo, que nunca podría sentir cercanía con nuestros escritores o adhesión por alguna corriente literaria local.

“Lo anterior carece de importancia y tal vez obedece a un estéril afán catalogador. Con el mismo propósito ocioso, definiremos a Roberto Bolaño, de forma provisoria –todo lo relacionado con él es todavía inestable– como un novelista nacido en Chile y que escribe en español”.

Obviamente que el hecho de ser simplemente “nacido en Chile” y además “escribir en español”, no resta la grandeza que pueda tener Bolaño, pese a que “todo lo relacionado con él es todavía inestable”. Lo interesante es que Bolaño se aparta del flujo “identificable” de literatura “netamente” chilena, y trasciende. No sé si esto le quita méritos, o, por lo mismo, lo mantiene por sobre todo lo demás.